El anfitrión también debe sentarse
Una buena secuencia de preparación permite que quien cocina también forme parte de la conversación y la sobremesa.
Una buena secuencia de preparación permite que quien cocina también forme parte de la conversación y la sobremesa.
Fuego directo e indirecto no compiten. Son respuestas distintas a una misma pieza y nos enseñan a ajustar el método al resultado que buscamos.
Comprar, transportar, preparar y ordenar el espacio también son actos de cocina. La improvisación mejora cuando encuentra una base bien preparada.
Precio, prestigio y tamaño no deciden solos. Elegir bien empieza por entender a quién serviremos, cuánto tiempo tenemos y qué fuego vamos a encender.
El fuego no admite atención a medias. En su incertidumbre encontramos una forma práctica de volver al presente.